Más de mil personas que llegaron desde distintos puntos del país para ver el debut del seleccionado argentino de rugby tuvieron inconvenientes al querer hacerse de sus entradas, las que habían adquirido a través de sitios de internet o de vendedores que entregaban boletos falsos.
Según los propios damnificados las entradas las habían adquirido con anterioridad en diferentes plataformas digitales y la gran mayoría a través de alguna persona ligadas a algún club de Mendoza.
La noticia comenzó a circular en la tarde del viernes cuando muchos espectadores intentaban hacerse de sus entradas que habían señado y hasta abonado totalmente - en algunos casos con anterioridad - para ver el partido de Los Pumas vs los All Blacks y se encontraron con la respuesta que las mismas no estaban autorizadas con un código de la empresa que provee las mismas, algo que era totalmente falso, ya que desde la empresa al ser consultados nos informaron que no tuvieron inconvenientes en la venta de las mismas.
Así, y según trascendió se realizó una denuncia en el Ministerio Público fiscal con el número 74241/23 caratulada como estafa genérica que deberá ser investigada por la justicia local.
Tanto la Unión de Rugby de Cuyo, como la UAR e incluso la Secretaría de Deportes de Mendoza dejaron en claro que lamentaban el hecho, pero que no podían hacer nada, ya que las entradas falsificadas nada tenían que ver con los responsables de la venta directa de los tickets
Un mensaje que circuló en la mañana del sábado decía:
“Estimados, Quiero informarles que las entradas de los pumas no se pueden validar(código de barras). El hecho ya fue denunciado en la fiscalía. Los detalles de cómo fui engañado se los relato luego. Desde ya les pido disculpas, esto me mata el alma, y tengan presente que mi intención siempre fue colaborar y en ningún momento dudé de la veracidad de las entradas hasta que me estafaron”.
Una verdadera pena y otro hecho triste que involucró a muchas personas que querían ver al seleccionado argentino de rugby y fueron estafados por ladrones que se abusaron de la buena confianza de esos espectadores.
Fotógrafo: Archivo Rugby Champagne
Fuente: Jorge Ciccodicola