El equipo isleño fue una piedra en el zapato de Los Pumas hasta el mundial del 99´ en donde con un Gonzalo Quesada (goleador del Mundial) inspirado dieron vuelta un match decisivo para finalizar luego en la tercera colocación de ese Mundial, la mejor en su historia, la de Los Pumas de Bronce.
En el primer Mundial de 1987 Los Pumas perdieron en el partido inaugural contra otro equipo de las Islas del Pacífico, Fiji, derrota que precipitó su eliminación en la primera ronda. Ya lo recordaba Gabriel Travaglini en una nota que le hacíamos hace unos días: “jugamos mal, no los subestimamos para nada, no nos salió ninguna” expresó el ahora Presidente de la UAR de aquel partido ante Fiji.
En 1991, en el Mundial de Inglaterra, le tocó compartir el Grupo junto a Australia, Gales y Wéstern Samoa, el equipo de las Islas del Pacífico del que no se conocía mucho.
La fortaleza física de los isleños pudo más que el juego de Los Pumas, y el 35 a 12 fue contundente. Los Pumas otra vez no pasaron de esa primera zona.
En 1995, en Sudáfrica, otra vez los samoanos nos dejaron afuera. La derrota en East London por 32 a 26 fue como un mazazo que desencadenó en perder luego los tres cotejos de esa primera fase.
El Mundial de 1999, tuvo a Samoa otra vez en el destino de una selección argentina que debutó contra Gales en Cardiff y perdió. En Llanelli enfrentaba a Samoa con las mismas urgencias de hoy, las de ganar o volverse a casa.
Después de un primer tiempo muy malo de Los Pumas, Samoa ganaba con claridad (16 a 3) y la Argentina se quedaba afuera el seleccionado nacional lo dio vuelta para seguir encarrera.
Cuentan que en el entretiempo, en ese vestuario de Los Pumas se juramentaron “algo” que quedó entre esas cuatro paredes. Ese “algo” cambio la actitud del segundo tiempo y la historia del rugby argentino porque desembocó en superar por primera vez a Samoa y a una fase de grupos.
En ese segundo tiempo se trabajó punto a punto con un inspirado Gonzalo Quesada que anotó 27 tantos con el pie. El único try lo hizo el cordobés Alejandro Allub, hoy médico en su provincia natal, Córdoba y el marcador se dio vuelta y finalmente ganaron los albicelestes por 32 a 16. Allí, Los Pumas fueron al repechaje por los cuartos de final.
Ese equipo, después, fue el que eliminó a Irlanda en la noche de Lens, la que se recuerda por la defensa heroica y el try definitorio de Diego Albanese.
Luego, y pasados unos años, volvieron a jugar en Buenos Aires para fin de año del 2005 con una nueva derrota ante Samoa (12-28), que engrosa el historial negativo en 1-3.
Ahora, este viernes, en el Stade Geoffroy-Guichard, de Saint-Étienne, en Francia 2023 y luego de 18 años Los Pumas volverán a encontrarse una vez más ante los isleños. En una situación parecida a la del Mundial de 1999.
Los Pumas tienen todo para revertir esta historia e ir por más. Como lo hizo el fútbol en Qatar, entendemos que lo podrá hacer ahora con el rugby en Francia. Ir de menor a mayor es la consigna. Desde el fondo de las más oscuras tinieblas habrá que hacerse fuerte y soltar sus propias alas para poder volver a volar en busca del logro soñado.
Los Pumas intentarán escribir su propia página, como dijo Felipe Contepomi en la previa del debut. Es lo que se deben, y lo que vinieron a buscar. Todo depende de ellos. De su juego, de su cabeza y de poder enderezar el rumbo de este arranque torcido para acomodarse ante Samoa y seguir el camino ante Chile y Japón.
Fotógrafo: UAR
Fuente: Jorge Ciccodicola