A los 80 años nos dejó una gloria de Los Pumas y del CASI, un medio scrum que brilló en un época histórica del rugby argentino.
Adolfo Marcelo Etchegaray para todos era “Palomo” un medio scrum distinto y único del Club Atlético San Isidro que sin lugar a dudas brilló y dejó su marca en las décadas del 60 y 70 tanto en su club como en Los Pumas.
Debutó con la camiseta del seleccionado nacional ante Uruguay el 15 de agosto de 1964 en San Pablo, en el Campeonato Sudamericano, y así se convirtió en el Puma número 208. Jugó con la del Yaguareté en el pecho hasta que el 6 de Noviembre de 1976 cuando con 25 partidos sobre sus hombros y más de 12 años en el seleccionado vistió por última vez la camiseta nacional que tanto amaba.
Era un jugador dúctil, de buena forma física, conductor nato y de excelente pase; como medio scrum lo resaltaban en sus comentarios los compañeros de equipo e incluso sus rivales ocasionales.
“Palomo” el apodo que le pusieron sus compañeros del club por una camiseta blanca que llevó una noche a un entrenamiento, también lució la cinta de capitán del seleccionado nacional y fue parte de los gloriosos Pumas del 65,´cuando vencieron a los Juniors Springboks por 11 a 6. También compartió aquel equipo invicto que en 1968 enfrentó a Gales y fue el capitán de Los Pumas en el primer partido de Nueva Zelanda en la Argentina.
Con su club, el CASI, fue jugador, capitán, entrenador y muchas veces campeón, como en 1964 o en el tricampeonato del 74 al 76, año que fue elegido capitán para representar a sus compañeros y además consiguió adjudicarse el Olimpia de Plata.
Fundó la Revista Rugby Mundial, como para "seguir despuntando el vicio" desde afuera de la cancha, y hoy tristemente nos dejó, víctima de una enfermedad con la que batalló en los últimos tiempos.
Vuela alto Palomo querido y QEPD.
Fotógrafo: Archivo RCH
Fuente: Jorge Ciccodicola