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Y todo sigue..

Y todo sigue..

El rugby siempre se caracterizó por ser una práctica deportiva diferente y hasta se tituló para el vulgar como un deporte de elite, muy a pesar de ello se ha caracterizado desde siempre por ser el más inclusivo.

Por: Miguel Ángel Markman - Mesa de rugby


El primer partido de rugby en la Argentina se jugó en el campo del Buenos Aires Cricket Club en 1873, donde hoy se encuentra el Planetario.

Más historia, el rugby nace en Inglaterra, en 1823 con una trampa. Se dice que en sus albores, un joven llamado William Webb Ellis en su colegio (Rugby School), en un partido de fútbol donde su equipo era muy superado y no podía llegar hasta el arco rival con el pie, tomó la pelota con sus manos y avanzó corriendo hasta la valla adversaria. 

Ha sido el último deporte internacional de importancia en profesionalizarse, en agosto de 1995. Si bien el rugby tenía solapadas acciones respecto a retribuciones para con sus participantes, tal determinación contrastaba a las tradiciones del juego desde su creación. Aún así, el cambio era inevitable, hasta tardío por la realidad del deporte moderno en general, y -reitero- en la manera oculta que el dinero había empezado a tallar en el rugby, no podría demorar más su reglamentación.

En nuestro país, en la década del 90 comienza a aparecer el profedibujo (por citar el ejemplo más claro en su momento en la URBA, Pueyrredón a través de una empresa de indumentaria deportiva), y de ese modo llegamos al mundial 99 donde -de última- con una gran conducción de Luis Gradin en la UAR se logró votar por mayoría el ingreso a la selección argentina de jugadores rentados, no sólo eso sino que el capitán sería Lisandro Arbizu que estaba siguiendo su carrera en el rugby profesional de Francia y su entrenador sería el neozelandés Alex Wyllie quien era consultor y ayudante del entonces entrenador José Luis Imhoff que había sido desplazado. Podría ampliar sobre cuestiones en su mayoría conocidas.

Volviendo al tema profesional en nuestro país, recordemos que el jugador argentino -en gira- recibía viáticos a partir del segundo campeonato mundial en 1991, que se jugó en Inglaterra. En tanto, reuniones, discusiones, asambleas, el profesionalismo en nuestro país surge a partir de un torneo en Sudáfrica en el verano del 2010, la Copa Vodacom. A pesar de ello, hoy siguen los problemas de tal coletazo por cuestiones deportivas, económicas y políticas. Hay un axioma que reza, donde entra el dinero ingresa el diablo y aquí costará acomodar todas las piezas para que el equilibrio conforme a todas sus partes. El diablo, según tal axioma, el monje blanco, marrón y/o negro será bienvenidos hasta tanto se encuadre lo que el rugby en un todo necesita para su buen funcionamiento, y esto tal cual una escuela, llevará años ya que estamos transitando la faz primaria, van tan sólo 11 años y se logró mucho en lo profesional, tal vez un trabajo excelso que pocos países de nivel lo hayan logrado. Todo bien y las bases. Todo bien en lo profesional del juego, su transmisión, su trabajo piramidal lógico.                                                    

Todo bien y la organización del cuerpo amateur; la manera de comunicación; el marketing; la prensa, por citar algunos sectores deberá acompañar de manera muy distinta a la actual. Todo, en su conjunto deberá mejorar. Pero para ello hay que sincerarse, reconocer los errores, mirarse introspectivamente y cambiar para bien. Sostener la palabra, las firmas, los contratos, respetar como realmente nos enseñaron en este deporte a aquellos que peinamos canas. En el rugby dentro del verde jugamos 30 y entre todos agradecemos con el mayor respeto a uno, al arbitro, y ese respeto, aquella enseñanza del respeto es lo que nos falta. ¡Vamos por ella! 

Que no todo siga igual, estamos a tiempo de corregir el camino, y en parte todo depende de vos y no en lo singular...