Jaguares

Un partido en un horario y un lugar poco propicio, cuidemos al público del rugby

Un partido en un horario y un lugar poco propicio, cuidemos al público del rugby

El horario y la cancha quizás no fueron las adecuadas para la revancha de Jaguares ante Georgia.

Las entradas no fueron gratis, sino que el público pagó por ellas. Los lugares para estar sentados fueron pocos y una vez que se llenaron, no hubo más remedio que acomodarse de parado como se pudo en los huecos que aparecían. 

Eso sí, en el medio de la cancha hubo una tribuna semi vacía para las autoridades y los jugadores que no participaban, que bien se pudo haber usado para el público o la prensa, y vaya a saber por qué quedó a la mitad.

Pasar de un estadio como el de Mar del Plata - cómodo y amplio - con 16 mil espectadores, a una cancha como la del SIC que resultó chica e incómoda para presenciar el último amistoso de Jaguares a una semana del debut ante Lions, quizás haya sido una nueva decisión equivocada de quienes se encargan del tema en la UAR, un momento en que todo se mira con lupa en el mundo del rugby.

La gente llegó desde temprano al SIC y el calor se hizo insoportable. Los medios de prensa también dijeron presentes y no hubo privilegios; ni para unos ni para otros. La sombra fue escasa y no hubo lugares asignados para los medios de comunicación, y tuvieron que acomodarse donde pudieran, al sol por supuesto, y ni la voz del estadio dijo presente, ni las formaciones de los equipos fueron entregadas. El horario de las 16:45 - mucha gente llegó sobre la hora dejando sus trabajos y otras desde las 15 en adelante para acomodarse, mejor no pudieron - daba más para ponerse la malla y acompañar a darse un chapuzón a los socios en la pileta del SIC, que para presenciar la revancha ante Georgia.

Pero, así y todo, el público del rugby fue fiel. A pesar que se lo incomoda, está y cumple. 

Por eso, las casi 4 mil personas que se acercaron al SIC, se bancaron estoicamente el calor reinante. Algunas incluso con edad avanzada de parados y apoyados sobre las barandas porque no alcanzaron los asientos de las pocas gradas disponibles. 

Entonces debieron pedir por favor si les hacían un lugar en algún lado o sonrojados pidieron que algún amigo más joven fuera a comprar esa botella de agua o gaseosa para al menos aflojar la intensidad del calor que era de más de 33°.

Otros optaron por las cervezas en lata para enfriar lo que parecía un fuego eterno y las quejas se hicieron notar más de la cuenta por los espectadores que muy enojados con la organización esperaban el pitazo final de Federico Anselmi para poder refrescarse.

  

Ojo que los jugadores también sufrieron la temperatura por demás

Ellos, con más de 40° adentro de la cancha, no podían creer que estuvieran jugando un partido oficial a esa hora y con ese calor intenso. Los georgianos dieron muestra de esto pidiendo en dos ocasiones refrescarse al banco de suplentes y las botellas y el hielo no alcanzaban. Los cambios de uno y otro lado demostraron que no fue la mejor hora la propuesta para la revancha. Incluso ante el pedido del público, algunos ayudantes del equipo visitante regalaron agua mineral a los presentes.

La pregunta es por qué se jugó a esa hora, por qué no jugar el partido de noche y en una cancha más amplia y cómoda.

Cuanto dinero se ahorró la UAR jugando en el SIC y a cuantos perdió de sus fieles simpatizantes que esta vez dijeron presente y se fueron más que descontentos. 

Algunas voces se hacían oír, como la de Miguel Torrisi: "Mil quinientos pesos entre estacionamiento en la calle, ya que no había más lugar en el club y solo pasaban los socios, y dos gaseosas y un agua para ver el partido parado con mis dos pibes. Después dicen que nos cuidan y me llaman para venderme la membresía de Jaguares con un gimnasio al doble de lo que vale. Así no”. 

Otro fue más allá, vine con mis pibes de Monte Grande y los tuvimos que alzar con mi amigo para que vieran el partido, esto es una vergüenza.

Por suerte, entre los jugadores no hubo lesionados en Jaguares a una semana del debut y el staff, una vez que supo la noticia, respiró hondo y pidió por favor más hielo que se había terminado para poner en la pileta a enfriar a los rugbiers y que lo necesitaban para aflojar el fuego interior y los músculos. 

Por suerte todo el equipo presto salió en búsqueda del pedido. Así se vio a parte del plantel que no jugó, del staff e incluso al jefe de prensa como "utileros improvisados" para ayudar a bajar el hielo de una camioneta que llegó de prisa con las bolsas pedidas para enfriar la cosa.

Pareció al menos desprolijo, como toda la organización del partido, sobre todo para un rugby que dice ser profesional.

Este partido fue un nuevo llamado de atención para la UAR que por estos días parece no dar pie con bola.  




Fotógrafo: Gentileza Prensa UAR.

Fuente: Jorge Ciccodicola - Rugby Champagne.